El problema con el mundo es que los estúpidos están seguros de todo y los inteligentes están llenos de dudas.

domingo, 9 de febrero de 2014

María García Torrecillas

María García Torrecillas y la enfermera suiza Elizabeth Eidenbenz en 1942, poco antes del viaje de la española a México.

Estas líneas son un pequeño homenaje a una mujer excepcional.

Esta semana ha fallecido en Monterrey (México) una mujer excepcional, de físico menudo pero con un inmenso corazón, que como medio millón de españoles tuvo que exiliarse para huir del franquismo a comienzos de 1939. María García Torrecillas murió a sus 97 años el pasado lunes, 3 de febrero, después de haberse entregado a los demás allí donde estuvo. En 2007 regresó a Andalucía después de medio siglo en el exilio mexicano para recibir no sólo el cariño de sus paisanos del pueblecito almeriense de Albanchez, sino también el reconocimiento oficial del Gobierno andaluz, cuyo presidente Manuel Chaves la distinguió con la Medalla de Andalucía.
María García Torrecillas salió entonces del modesto anonimato con el que tantas personas de bien restan importancia a la excepcional labor humanitaria que han realizado en su vida. Sus méritos para el reconocimiento fueron sobrados por lo mucho que entregó a los demás, especialmente en la Maternidad Suiza de Elna, en el sur de Francia, donde su incansable trabajo como enfermera voluntaria sirvió para salvarle la vida a cientos de niños y a sus madres, entre refugiadas republicanas españolas y mujeres judías que a duras penas podían huir del implacable acoso de los nazis. También la Cruz Roja almeriense la condecoró por dar tanto cariño y amparo a madres y niños en aquella emblemática clínica montada y dirigida por la enfermera suiza Elizabeth Eidenbenz, su gran amiga.
María, junto a Elizabeth Eidenbenz, directora de la maternidad de Elna, y Felipe, hijo de María, en su último reencuentro, en casa de la enfermera suiza en 2007.
María, junto a Elizabeth Eidenbenz, directora de la maternidad de Elna, y Felipe, hijo de María, en su último reencuentro, en casa de la enfermera suiza en 2007.

Gracias María.

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